Obstáculos que se encuentran las mujeres para llegar a puestos directivos

Los expertos afirman que las mujeres deben luchar contra obstáculos internos para llegar a puestos directivos. Luchar contra temores, la falta de motivación y los estereotipos. Las razones por las que una mujer no alcanza un puesto de más responsabilidad son de origen multifactorial. No solo es producto de la cultura que favorece a los hombres, aunque esto también influye. Conoce algunos de los obstáculos que se encuentran las mujeres para llegar a puestos directivos.

Obstáculos de las mujeres para llegar a puestos directivos: Individuales

Muchos estudios han demostrado que la mujer toma menos riesgos que el hombre. La razón puede ser a que piensan que la competitividad no se espera en ellas. Por otro lado, la educación en el hogar influye también, son pocos los padres que estimulan a las hijas hacia carreras relacionadas con  la ciencia, ingeniería y tecnología. Aunque esto ha venido cambiando con el tiempo.

De manera que las decisiones educativas, el nivel de competitividad y las actitudes con respecto al riesgo determinan mucho el alcance seglar de una mujer. Los países que tienen baja representación femenina en puestos directivos no se explica diciendo que estas tienen menos educación. La diferencia radica en lo que están estudiando los hombres y las mujeres.

Obstáculos de las mujeres para llegar a puestos directivos: Culturales

Estos obstáculos hacen referencia a los roles y estereotipos de género. En ocasiones las mujeres prefieren no competir ya que son vistas como agresivas. Este hecho afecta la vida de la familia, puesto que las mujeres que perciben más dividendos que sus esposos son más proclives a divorciarse.

Otro aspecto de importancia es la jornada completa o doble, si hay hijos de seguro debe atenderlos por más tiempo que su pareja. Estas razones pueden irse modificando, puesto que se ha demostrado que tanto hombres como mujeres tienen expectativas parecidas sobre el equilibrio del tiempo libre y el trabajo.

Obstáculos de las mujeres para llegar a puestos directivos: Lugar de trabajo

Una brecha que no se ha podido cerrar en ningún país es el pago diverso que reciben ambos géneros por un mismo trabajo.  A esto se le puede agregar que los hombres se autopromocionan mejor y piden aumentos o ascensos con más frecuencia que las mujeres.

Por otro lado, las empresas asumen que las mujeres prefieren más flexibilidad y están menos dispuestas a viajar, lo que conlleva a dar ascensos a los hombres. Las que quieren más flexibilidad suelen terminar en puestos con menor potencial para crecer. Además, la mujer siempre tiene mentores, pero el hombre tiene patrocinadores quienes le allanan el camino y garantizan su éxito.

Obstáculos de las mujeres para llegar a puestos directivos: Estructurales

En este aspecto se hace referencia a las políticas gubernamentales, entre ellas: Permisos de maternidad, impuestos, acceso al cuidado de los niños, entre otros. Los estatutos que presiden estos temas en pocas ocasiones fueron elaborados para ayudar a la mujer a alcanzar un puesto directivo en una empresa.

 

¿Qué impiden hablar de equidad en relación a la disposición del género masculino?

Pese a que la situación de las mujeres en el mundo laboral ha mejorado en los últimos tiempos, la realidad es que siguen existiendo una serie de barreras que impiden hablar de equidad en relación a la disposición del género masculino.

Es evidente que existe una gran disparidad entre hombres y mujeres a la hora de ocupar puestos de alta responsabilidad en las empresas. Son contadas las ocasiones en las que las mujeres llegan a lo más alto dentro de la organización jerárquica de una compañía, sin embargo, la buena noticia es que estas cifras cada día van creciendo.

A continuación, vamos a comentar algunos de los obstáculos más significativos a los que se deben enfrentar las mujeres en su carrera profesional.

Estereotipos

Aunque en las últimas décadas, parece que los estereotipos de género han perdido fuerza, siguen estando presentes. Habitualmente se asocian caracteres como la fortaleza a los hombres, mientras que a las mujeres se las relaciona más con la debilidad y la sumisión.

Este tipo de pensamientos hace que se asuma muchas veces que las mujeres gozan de menor disponibilidad para enfrentarse a largas jornadas laborales, así como para realizar largos viajes o traslados. Aunque parezca increíble, aún hay gente que tiene la convicción de que los hombres son mejores jefes, o incluso que los rasgos de un buen directivo son propios de la masculinidad.

Las dificultades en el acceso de las mujeres a puestos con responsabilidad hacen que se encuentren en departamentos menos estratégicos, por lo que, no pueden ascender a los altos puestos de dirección. El hecho de verse en problemas para ocupar puestos que requieran realizar tareas más variadas, sus jefes piensan que no son aptas para desempeñar cargos más altos.

En el momento en que las mujeres acceden a estos puestos, los estudios consideran que el trato no es muy distinto al que reciben los hombres. En los últimos años, se ha apreciado un mayor reconocimiento a las funciones de las mujeres.

 

Secesión del mercado

Lamentable, a día de hoy, sigue dándose una segregación ocupacional. Es decir, se relaciona al género femenino con determinadas profesiones, como, por ejemplo, trabajos que consisten en atender a otras personas. En España concretamente, hay un amplio porcentaje de mujeres dedicadas a servicios domésticos, la educación o la sanidad.

Por tanto, son muy pocas las mujeres que desempeñan funciones directivas, pese a que se trate de ocupaciones asociadas tradicionalmente a ellas.

A esto se le suma la contraprestación de que, en muchos casos, estos puestos en los que la mayoría se concentra, tienen una banda salarial inferior que la de los hombres, además de tener un menor reconocimiento.

Al desempeñar, por ejemplo, trabajos como cuidado de niños o personas mayores, hace que no reciben una retribución económica como merecieran. La economía del país, no es capaz de hacerle frente.

 

Acoso sexual en el trabajo

Normalmente las protagonistas son las mujeres, aunque también se den casos de hombres. Se trata de una de las trabas más importantes a las que deben hacer frente para desarrollar su carrera profesional.

Hace referencia a cualquier conducta de naturaleza sexual, ya sea física o verbal, que afectan directamente a la dignidad de una persona. Pese a que cada día existen más organizaciones y políticas dedicadas a este problema, la realidad es que este tipo de conductas sigue presente en muchas empresas.

Cualquier comportamiento de este tipo, tiene una enorme repercusión en la víctima, ya que convierten el ambiente de trabajo en un lugar hostil, afectando a su salud física y mental.

 

Acoso psicológico en el trabajo

Normalmente se suele ejercer por varias personas, quienes acosan a una persona diariamente. Incluye todas las acciones que afectan de forma negativa a la persona, así como a su entorno de trabajo.

Este tipo de agresión deteriora el bienestar psicológico y físico de quien lo sufre, hace que falte reiteradas veces a su puesto de trabajo, e incluso el abandono definitivo de la empresa, lo cual hace que sus posibilidades de ascenso disminuyan, y en muchos casos, sean nulas.

Por lo general, se cree que las mujeres sufren este tipo de acoso en más ocasiones que los hombres, sin embargo, aún no hay suficientes datos al respecto.

 

Menos oportunidades de crecimiento

Las políticas de las compañías tienen un diseño que está basado en la consideración del periodo comprendido entre los 30 y los 40 años como los años más decisivos para el desarrollo de la carrera profesional, y esta etapa, en la mayoría de los casos, coincide con la edad en la que se debe dedicar más tiempo al cuidado de los hijos. Este hecho se debe a la cultura jerárquica que domina a día de hoy, en la que predominan los valores del género masculino.

Muchos estudios afirman que incluso las mujeres que no tienen ninguna responsabilidad a nivel familiar, ni tienen previsto ser madres, también están perjudicadas por esto.

Por ello, sea por la primera o por la segunda opción, las oportunidades para el desarrollo son menores en el caso de las mujeres. Consecuencia de ello, se invierte menos capital en ofrecerles formación y cualquier oportunidad para que progresen en su vida laboral, lo que tiene como consecuencia directa, una reducción considerable de las posibilidades para acceder  puestos más altos.